SEGUNDO DERECHA

31 marzo 2006

Las Ciencias Secretas II

Uno de los vaivenes más inexplicables de la llamada cesación del espíritu es el adormecimiento inaudito que la entropía elusiva causa en los manjares más exquisitos. Así la fotosíntesis no deja de ser el proceso más hermoso del microcosmos humaneiforme. No más que las fluctuaciones cuánticas que a raiz del bigbang engendraron la materia, en una televisiva explosión de electrones y neutrinos de piel de oso polar. Pero ese fenómeno sucedió fuera de nuestro alcance catódico-hirsutivo.
Tampoco podemos ignorar otros efectos psíquico biológicos que escapan a nuestra tensión muscular ordinaria. Por ejemplo el horizonte beckettiano que desemboca en la alusión flacoraquídea cuando Godot interactúa con los nenúfares flotantes. Como las enanas marrones en espera del colapso. Otro ejemplo: si dios influyó en la atracción gravitatoria y la fusión de los quarks, así como en la gestación de del mito de caperucita roja, ¿estuvo también presente en la mente de Marconi?
En fin, el sindios que supone el si dios... es anamórficamente simétrico al terraplén rampudo, a la caravana de golondrinas o al bosque del cannabis, ese mítico paraje en el que los gnomos y los elfos, las abjanias y los íncubos, merodean entre pajarillos ante el efluvio efusivo de la polinización de las plantas.