SEGUNDO DERECHA

21 abril 2006

Feniletilamina

El morboso santuario corporal nos provee de insuperables manjares. El azar cotidiano nos lleva por jugos, néctares, flujos, zumos lácteos, sudores, acuosas cavernas, ríos de caudales limpios, y otros cenagosos, salivas, magmas, lluvias kármicas y brebajes.

Se asienta en ese santuario, masa acuosa y esqueleto sólido, un universo de proyectiles vitales, de vaivén constante. Proteínas, vitaminas, hidratos, enzimas. Y la gran estrella invitada a nuestro organismo: la hormona.
Ella es sin duda el gran actante del santuario. La sal del guiso interno que corretea por los líquidos, traspasa los sólidos y sale al exterior por cualquier parte. Es la droga natural, ahora heroína, ahora anfetamina, ahora ácido turbante. Ella es la causa de las excusas y de los perdones. De la violencia y los placeres. Es una gran diva que posee el secreto de la eterna incomprensión del cuerpo y el cuadro de mando del mismo. Y así ajetrea la vida urdiendo tramas malévolas y escondiéndose rastrera ante el vigoroso Juicio del cuadro de mando.

Incluso cuando llega la atracción hacia otros cuerpos, el deseo pervive noche y día y el misterio se pasea inquieto sobre las fauces del conocimiento, surge la hormona.
Ella explica el arrebato.
Ahora bien funciona de un modo diferente en las sedes de los dos bandos en la contienda. Porque la feniletilamina se disuelve amansada por la testosterona en el acuoso –y a veces sólido- cuerpo masculino.
Y sin embargo su efecto cuaja hasta el desorden en el cuerpo femenino en el que se aloja un denso picor neuronal. Más tarde deviene la histeria, y la mujer, pasa a ser otro ser. Y es que a ver si la feniletilamina va ser la causante de este desquicie que es la naturaleza apareándose.
O quizá es que ella hormoniza el enamoramiento, lo acerca a la ciencia y le borra el hechizo. Y además imputa al hombre ser la causa de su desequilibrio hormonal y el efecto de su irracionalidad momentánea.

1 Comentarios:

  • At 24 abril, 2006 19:09, Anonymous Anónimo said…

    ni bandos ni guerras,
    ni sólido ni acuoso,
    ni masculino ni femenino, y asi hasta donde quieras
    creo que esa irracionalidad momentánea escusada o imputada por ese efecto es mas bien la irracionalidad de esos.......los que creen que hay dos bandos, los que creen que hay guerras los que creen que no hay personas.

     

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