SEGUNDO DERECHA

26 mayo 2006

Las ciencias secretas X

Considerar la atalaya de la secreta ciencia la alquimia. La búsqueda a través de las particulas elementales de la verdad. El dominio de las corrientes de convección de la astenosfera. Los artilugios que ensamblan la vida con el cosmos. Y de paso la apertura de nuevos designios, la salida del oscurantismo, la llegada a los templos sagrados del subsuelo.

La piel recubre un organismo perfecto, exhibe edades, muestra insuficiencias. La piel es alquimia del animal instintivo y ausente que llevamos dentro. Una lanzadera espacial actúa como piel de cuadrúpedo inquieto en busca de universos paralelos, materia oscura, eclosiones, implosiones y explosiones.

Y mientras todo eso ocurre circunvalan nuestra existencia poetas de la alquimia revelada, magos de la destrucción en serie, apologetas de la barbarie ecológica y ascetas de la aventura inmobiliaria. No hay paralelismo posible. Se nos encogen las ganas de vivir un mundo plagado de seres fantasma, no dotados de convenciones identificativas, sin números de serie. Vagabundos que no alcanzan la categoría de logrados, y su malogro les arrastra por desiertos y mares hacia el ahogo en la búsqueda del sueño alquímico que es la tierra firme y las manos vivas, junto a nosotros.

No hay ciencia secreta que les describa, son espejos donde abigarrar toda la inmundicia que el bigbang creo. Ayudebor silai, daichi amenbeng, Osvaldo manases, Astenides uonko, Suleyman mordechai, Abdil moleb, Lyes fliobeobi, Marundang nwankwo, Valdazir cirimulenko, Florin radatureanu, Abdullah keita...

He conocido a muchos de ellos. No hay alquimia que investigue sus emociones ni piel que acoja su destartalado imaginarium vital. Pero una redención hirsuteante se avecina: un bigcrunch que definitivamente equipare nuestros átomos en una gran implosión, eclosión, explosión de júbilo celestial y alquimia definitiva.