SEGUNDO DERECHA

24 junio 2006

Las ciencias secretas XIV

Ordenadas y abcisas. Anacondas y araucarias. Ninfas y walkirias. Los desafíos cartesianos del orden y la razón, contempladas bajo la ciega abstracción del poderío intelectual deben cesar de inmediato. Mineros del carbón, andalucistas revolucionarios, guineanos hinduistas y otros reconocidos colectivos de la interpretación y exégesis de los tiempos actuales así lo exigen.

Pensemos en las hidras sioux, la samba catenacciada, los exús gargolizados, las paramitas expuestas en reality shows, los sodomos vaticanos, las guerras púnicas palestinizadas, los esquimales viandantes, los jemeres in-alhámbricos, los teutones templarizados, los húsares del subsuelo, Tristan Tzara de columnista de la razón, Maquiavelo en viaje de negocios.

Los clichés del abandono genitalizan el despliegue cartesiano, alejan la risa de la montaña, urbanizan la obtención de vituallas y canallizan de modo solemne la decisión playera de arbitrar un abasto ciego lurimantado de asfalto, alcoholizado de enhiestud, polarizado de gauserismo y anchío a la estridencia lubeiforme del astrud anhelante.

La paradoja de la libertad se halla precisamente en la imposibilidad de abstraer con perfección. Toda abstracción es imperfecta, tremebunda, confusa, obtusa, abigarrada y opresora. De ahí nace dios, el alma, el bien común, y la ilustración. De ahí huimos ahora considerando las ordenadas, un imperio por derrocar y las abscisas la gran mentira que nos transmitieron nuestros ancestros. ¿Reposaremos sobre la anarquía gnoseológica?

17 junio 2006

Las ciencias secretas XIII

Arritmias en el centro del espinazo sensitivo. Leves desconexiones de la neuroactividad endógena. Parálisis momentánea del acervo sensoactivo. Virtud desoída, palabra escanciada al valle abierto, risa forjada en el estómago que nunca aflora al rictus externo.

Como si fuera posible dejar de respirar durante un lapso de tiempo, para volver a hacerlo más tarde, una vez superado el trauma que es la vivencia, y la astucia que supone la vida. Cesar en el latido breves instantes. Maniabrir la puerta de las rotondas fálicas inspiradas por la brie vona de la cartelera spinta macrominizada por el despliegue absorto de la plúmbea bonhomía.

Si fuese posible el paréntesis... El ahora vuelvo.... El cómo he acabado aquí... El cómo comenzó esto... El porqué el bigcrunch no estalla de un momento a otro... El un día más te esperaré sentado aquí en la penumbra... El al pasar de los años el tremendo cansancio que provoco ya en ti... El quiero ser desintegrado... El qué no hice...

Pero no es posible dejar de respirar ni siquiera unos segundos, y no queda otra que ser arrastrados de continuo a la vivencia y la memoria que recorren nuestra consciencia, hacen irrespirable el presente, y fuerzan una mirada atenta al espejo que devuelve ni más ni menos que la tristísima imagen de aquello en lo que nos hemos convertido

12 junio 2006

PASAR LA vida ENTRE LA LECTURA, LA CAMA Y EL amor.

DESAPARECER.
- No desaparecer literalmente del mundo y su futuro
- ni escape atrás en el tiempo
- ni utopía eterna
- ni escondite es las montañas
- ni isla
- ni utopía posrevolucionaria
- ni revolución pendiente
- ni revolución en absoluto
- ni madriguera alguna
- ni estaciones espaciales anarquizantes
- ni tampoco el silencio de la hiperconformidad irónica.


Y vuelvo a tararear::. - SHALALAlala...

( estracto de boleros como ópio.)

10 junio 2006

Las ciencias secretas XII

Nocturno, arreechado sobre los cielos salvajes, un humus fétido se acumula sobre las escorrentías y las aguas misteriosas del subsuelo. Lagos y cavernas, torcales y parajes kársticos han sido seducidos por el arte del agua y el tiempo. Solo fue necesario una piel permeable y la predisposición de la roca.

Un fenómeno fecundo imagen y semejanza de este complejo mundo. Ausencia de permeabilidad equivale a falta de riego. Y la ausencia de riego causa el colapso. Y ello se extiende a toda empresa humana, la industria, el oenegenismo, la devastación medioambiental, el colágeno irrigado, la estaura y la colomnea.

Nocturno, mórbido, son evocados los viejos amantes de piel permeable, cavernas regadas y colapsos rocosos.
Y también son evocados los amantes nuevos de predisposición fecunda, escorrentías misteriosas y seducciones acuosas arrebatadas al tiempo.

Viejos amantes y amantes nuevos, alejados de la empresa humana, reviven, abrazando la animalidad de una piel permeable, ascuan. Y emulgidos por los subsuelos de la psique colomnea no es extraño que un abrazo kárstico remueva agua y tiempo, acercando la carnalidad a la geología.

Nocturno, mórbido, viejos y nuevos amantes, riego hirsuto, permeabilidad: Pasión.

02 junio 2006

Las ciencias secretas XI

Amurallado por los Clásicos se entrevé un recinto mitológico donde desembocan las perlas locas de los campos mistéricos adornados por la estacionalidad inteligente de la bruma.

Los teseos y las eurídices asoman sus micénicas tempestades a los abismos formados por las vigas flotantes del pireo pirenaíco. Hercules fecunda a Pirene. Y eso es mito. Platón sitúa las almas en el Hades. Y eso es razón.

La confusión y la historia son reinos compactos, como la intuición y la doxa, la gnosis y la dridaga. Vengo vendiendo golosinas en el quiosco aterido al centro emulsor de radiaciones históricas y no hallo el sentido a las cosas que me contaron. Encontré panfletos disimulados en los nudos periféricos del huno primitivo. Antena3 retransmitía en directo la juerga. Ello daba veracidad, pero ofrecía confusión. El fenómeno catódico hirsuteaba ya andrógino y maloliente entre las perséfonas, los centauros y los lapitas. Pero no supimos retratarlo.

Al comprar la mermelada, se avecina un recuerdo indistinguible atrapado en la mnuémena ustirgada de la expalicea catártica. Y así adormecidos, nos balanceamos tétricos y urgidos por las espinas falangoicoidales de la boreal consumia, hasta languidecer plácidos por la sobredosis de colores, precios y amalgamas.

La ahistoria se ha escrito como ciencia confusa, confundida en su parto, ya que no es capaz de trazarse un itinerario claro que salve el mito del raciocinio, la veneración de la rabia, y el juicio del párpado pesado que Benedetti nos regaló. Y ante eso, ¡resurja la ahistoria!, ¡anide la confusión!.