SEGUNDO DERECHA

01 julio 2006

Las ciencias secretas XV

La contraspinta a la spinta criminosa es el centro de atención del ateno hipócrita que balbucea en la plaza pública, esa que ahora es virtual, hertziana,...
No hay redención posible, ni reeducación marginaloide, ni campamentos de refugiados. Esas no son causas que justifiquen la veritas de los sucesos.
L'uomo delinquente es un ser depravado por naturaleza, herido por la genética malvada, que aplica su aprendizaje a encorsetar la vida de los demás y a buscar sin otra solución posible ocupar su lugar en la sociedad: el apartamiento, la prisión, la amenaza.

Los burkas ficticios que se aposentan sobre la espina criminal convierten a esos pordioseros de la convivencia en seres conducidos por una rabia innata, dispuestos al frenesí copulativo, al latrocinio violento, a la intimidación forazuda, al servilismo de la vis física, al estruendo corajudo que supone la aniquilación y exterminio de otros humanos -la exterminación es una ciencia largamente explotada, estudiada, idealizada y secreta-

Largamente aguardamos fórmulas esteilazadas que eczemicen la estulticia lugara que asoma margalizada entre los visillos ascensios de la trajanina valvuida por la pécora sensación de aluindizajes portaleros, esplendencias aramilarias y confraternizaciones barakianas extraídas de los cuentos vítredos karados por la espera tensa que supone el crimen pensionis.

No hay más crimen entre los marginales, advenedizos, extraños en tierra ajena o inanes. No hay innata condición criminosa. Hay formas más refinadas o más explícitas de ejercer la violencia. Y de atajar su represión.
¿Existe la violencia urbanística? ¿onde está su contraspinta?

1 Comentarios:

  • At 15 julio, 2006 11:08, Anonymous Anónimo said…

    Estoy deacuerdo, ahora bien........ que no sirva de precedente

     

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