SEGUNDO DERECHA

03 noviembre 2006

Blandidas blandengues

Quién podía titular algo así sino yo.

Un Cuento salvaje blogueo hoy bajo la dictadura de la música y el sinsabor de pensar en los lectores. Musa de los veinte años no es nada.

"Hace veinte años te conocí. Resurcada entre los árboles de aquellos huertos que frecuentaba cada fin de semana. Iba a casa de mi abuela solo por verte desplegada entre los manantiales de verde acequia. Te perseguía en bicicleta por las sendas, pero al acercarme a ti, me intimidabas. Al fin nos hablamos en aquel porche atinajado. Tu indiferencia insultaba mis sentidos inexpertos. Mis manos siempre quedaban cortas. Mi verbo, atrabiliario.
Veinte años después te veo frente a mí, tu fotografía llena mis ojos hasta el mismísimo centro de la memoria. Con el primer café de la mañana, y ese periódico, veinte años han caído sobre todo atisbo de presente.
Salgo en tu busca, entre el asombro y el impulso. Pido una cita para verte, muevo hilos, remuevo contactos.
Ante ti, ahora, asimilo con crudeza estos veinte años. Rememoro a la abuela. Aquella mujer todo corazón que arrancó a la tierra toda la fuerza para sacar adelante a sus seis hijos. Ahora tu falda no compromete mis sentidos. Y te veo desvencijada, acorralada. No puedo creer cuanta de mi energía quedó en los pliegues de tu falda. No puedo creer lo que dicen de ti. No puedo asimilar que seas la responsable de ocho asesinatos, la homicida del segundoderecha.
Solo puedo pensar en la abuela, en aquella falda, en el destino...
Y quizás en ofrecerte mis servicios"

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