Blandidas Blandengues VI
Un pequeñín!, Un pequeñín!, Un pequeñín!... Tras haber cruzado de nuevo el desierto y tras un largo letargo ocasionado entre otras causas por esos imposibles placer y deseos y esa manida estrofilla llachera, el aliento ha vuelto a segundo derecha. Vuelve la juerga como reacción en cadena. Por fin el eter internaútico volverá a poblarse en segundo derecha de textos con algún sentido y bramidos brahmánicos.
Sí, el retorno de la blandida es como el renacer del reino de Gondor. Y ahora esperamos el contraataque de los orcos y las uruk hai en la toma del edificio blanco.
Sí, todo es posible en un mundo lleno de reveses y travesuras, y puede que en un futuro lejano, un menarejos renacido contagie con su barbarie a las nuevas generaciones de un segundo derecha francamente dinamitado desde dentro.
Un pequeñín! Un pequeñín!, Un pequeñín!...
" Tras haber combinado la lectura de Un cadáver en la biblioteca con El retrato de Dorian Gray Rai Menarejos recuperó la calma. Nunca hubiera sospechado que una lectura compartida de dos epítomes o manuscritos pudiera producirle placer. Lo cierto es que había cogido una cierta aversión a la lectura desde aquel penoso incidente en la biblioteca teológica.
Un día más la tortuosa lucha de pelear con la lluvia, la carretera y las drogas de baja intensidad le habían llevado a conseguir birra urgentemente en el chino de la esquina y refugiarse en sus atolondrados aposentos. De pronto se sorprendió reflexionando acerca de ciertos cambios necesarios para asegurar los suministros, minimizar los esfuerzos y seguir optando a ganar alguna de aquellas timbas salvajes a las que se veía abocado sin remedio.
¿Qué fue del nihilismo juvenil que había invadido sus desgastados huesos durante décadas? ¿Qué reflexión podría hacerse ante la pantomima de haberse quedado encerrado en una mercería de barrio durante una noche completa, y haber salido a hurtadillas a la mañana siguiente sin ser advertido por el gerente del establecimiento?
La investigación sobre el microcosmos biotópico de la sala de estar había constituido su último estudio científico, y a fe que le había llevado años. Pero una vez desgranados los misterios de la microfauna y microflora habitacional, Rai Menarejos debía buscar nuevos retos.
Así el propio Rai se asomó a los adentros del diseño de un nuevo truco de magia, que volviera a dejar atónitos a los lectores y escuchantes del atildado observador.
La magia había sido su razón de ser sin que nadie de su entorno lo hubiera descubierto hasta aquella noche de su gran puesta en escena. Menarejos envuelto en su máscara Rai Menarez había asombrado a la ciudad. Ahora era el turno de asombrar a la humanidad.
Y reclinándose sobre el sofá y sorbiendo vivamente la recién adquirida birra comenzó a idear un nuevo arrebato de magia que habría de dejar perplejos y admirados a sus seres conocidos, a los desconocidos y por extensión a todos los entes intempestivos sometidos a la observación de su prestidigitación. "
Continuará en otra futura blandenge
"
Sí, el retorno de la blandida es como el renacer del reino de Gondor. Y ahora esperamos el contraataque de los orcos y las uruk hai en la toma del edificio blanco.
Sí, todo es posible en un mundo lleno de reveses y travesuras, y puede que en un futuro lejano, un menarejos renacido contagie con su barbarie a las nuevas generaciones de un segundo derecha francamente dinamitado desde dentro.
Un pequeñín! Un pequeñín!, Un pequeñín!...
" Tras haber combinado la lectura de Un cadáver en la biblioteca con El retrato de Dorian Gray Rai Menarejos recuperó la calma. Nunca hubiera sospechado que una lectura compartida de dos epítomes o manuscritos pudiera producirle placer. Lo cierto es que había cogido una cierta aversión a la lectura desde aquel penoso incidente en la biblioteca teológica.
Un día más la tortuosa lucha de pelear con la lluvia, la carretera y las drogas de baja intensidad le habían llevado a conseguir birra urgentemente en el chino de la esquina y refugiarse en sus atolondrados aposentos. De pronto se sorprendió reflexionando acerca de ciertos cambios necesarios para asegurar los suministros, minimizar los esfuerzos y seguir optando a ganar alguna de aquellas timbas salvajes a las que se veía abocado sin remedio.
¿Qué fue del nihilismo juvenil que había invadido sus desgastados huesos durante décadas? ¿Qué reflexión podría hacerse ante la pantomima de haberse quedado encerrado en una mercería de barrio durante una noche completa, y haber salido a hurtadillas a la mañana siguiente sin ser advertido por el gerente del establecimiento?
La investigación sobre el microcosmos biotópico de la sala de estar había constituido su último estudio científico, y a fe que le había llevado años. Pero una vez desgranados los misterios de la microfauna y microflora habitacional, Rai Menarejos debía buscar nuevos retos.
Así el propio Rai se asomó a los adentros del diseño de un nuevo truco de magia, que volviera a dejar atónitos a los lectores y escuchantes del atildado observador.
La magia había sido su razón de ser sin que nadie de su entorno lo hubiera descubierto hasta aquella noche de su gran puesta en escena. Menarejos envuelto en su máscara Rai Menarez había asombrado a la ciudad. Ahora era el turno de asombrar a la humanidad.
Y reclinándose sobre el sofá y sorbiendo vivamente la recién adquirida birra comenzó a idear un nuevo arrebato de magia que habría de dejar perplejos y admirados a sus seres conocidos, a los desconocidos y por extensión a todos los entes intempestivos sometidos a la observación de su prestidigitación. "
Continuará en otra futura blandenge
"

1 Comentarios:
At 13 febrero, 2007 17:45,
Anónimo said…
Mis habitaciones.
En las noches sin sueño;en esa hora
de la rauda memoria
que precede al olvido
pasan por mi cabeza
-como ante la pantalla de un cine desbocado-
escenas gestos voces alegrías
persecuciones himnos;
pero de entre las cosas
que vuelven desde el fondo
sin límites del alma
asoman su contorno y surgen
las extrañas habitaciones
en las que yo he vivido.
J.A.Goytisolo.
(estudiar completo en palabra virtual)
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