PERMANENCIA
Duro decir:
Te amo,
mira cuánto tiempo, distancia y pretensión
he puesto ante el horror de esa palabra,
esa palabra como serpiente
que viene sin hacer ruido, ronda
y se niega una, dos, tres, cuatro, muchas
veces,
ahuyentándola como un mal pensamiento,
una debilidad,
un desliz,algo que no podemos permitirnos
-ese temblor primario
que nos acerca al principio del mundo,
al lenguaje elemental del roce o el
contacto,
la oscuridad de la caverna,
el hombre y la mujer
lamiéndose el espanto del estruendo-
Reconocer
ante el espejo,
la huella
la ausencia de cuerpos entrelazados
hablándose.
Sentir que hay
un amor feroz
enjaulado a punta de razones,
condenado a morir de inanición,
sin darse a nadie más
obseso de un rostro inevitable.
Pasar por dias
de levantar la mano,
formar el gesto del reencuentro y
arrepentirse.
No poder con el miedo,
la cobardía,
el temor al sonido de la voz.
Huir como ciervo asustado del propio
corazón,
vociferando un nombre en el silencio
y hacer ruido,
llenarse de otras voces,
sólo para seguirnos desgarrando
y aumentar el espanto
de haber perdido el cielo para siempre.
Te amo,
mira cuánto tiempo, distancia y pretensión
he puesto ante el horror de esa palabra,
esa palabra como serpiente
que viene sin hacer ruido, ronda
y se niega una, dos, tres, cuatro, muchas
veces,
ahuyentándola como un mal pensamiento,
una debilidad,
un desliz,algo que no podemos permitirnos
-ese temblor primario
que nos acerca al principio del mundo,
al lenguaje elemental del roce o el
contacto,
la oscuridad de la caverna,
el hombre y la mujer
lamiéndose el espanto del estruendo-
Reconocer
ante el espejo,
la huella
la ausencia de cuerpos entrelazados
hablándose.
Sentir que hay
un amor feroz
enjaulado a punta de razones,
condenado a morir de inanición,
sin darse a nadie más
obseso de un rostro inevitable.
Pasar por dias
de levantar la mano,
formar el gesto del reencuentro y
arrepentirse.
No poder con el miedo,
la cobardía,
el temor al sonido de la voz.
Huir como ciervo asustado del propio
corazón,
vociferando un nombre en el silencio
y hacer ruido,
llenarse de otras voces,
sólo para seguirnos desgarrando
y aumentar el espanto
de haber perdido el cielo para siempre.

1 Comentarios:
At 12 diciembre, 2006 20:25,
Anónimo said…
lo que ya ha dicho alguien, que no emociona nada un poemazo tan largo, por mucho amor por aquí y por allá
no le veo tanta tragedia a esto del amor
ni tragedia ni na
esto es comerse las neuronas mientras uno se mira el ombligo
que la quieres, pues na, palante
que no la quieres, pues na, patras
y todo lo demas, literatura, o sea, como decia Verlaine, et tout le reste de literature, que en frances queda mas finolis
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